Tiempo, espacio, luz: Jim Campbell en Fundación Telefónica

La exposición "Ritmos de luz" alude a la luz y al tiempo que no se dan sino en el espacio. La interacción de los tres elementos compone el eje estructural de esta interesante muestra que sumerge al espectador en una experiencia estética y le incita a la reflexión en torno al modo en que percibimos. 

La muestra expuesta en la Fundación Telefónica (Madrid) hasta el próximo 28 de junio y comisariada por Graham Domke, exhibe el trabajo de los últimos 25 años de carrera del artista Jim Campbell, un pionero del light art y el arte electrónico.

Si bien en los primeros años de su carrera Campbell se interesó más por la interacción con el espectador a través de la experiencia de la relatividad del tiempo y del espacio , como muestran las primeras obras de la exposición; en los últimos años se ha venido a interesar casi exclusivamente por la psicología de la percepción y cómo experimentamos. La diferencia entre estos trabajos es palpable:

Untitled (for the Sun) (1999) y Frames of reference (1996-1998) son investigaciones directas en torno al tiempo y al espacio según los diferentes puntos de referencia que tomamos para su percepción. Así, la referencia horaria pasa de ser la medida tradicional a los cambios solares y la referencia espacial pasa de ser antropométrica a ser un pequeño clavo en torno al cual se construye una imagen fija ante la cual lo demás queda borroso. Piezas muy sencillas que logran producir una especial extrañeza en un espectador poco acostumbrado a salirse de sus sistemas de medición acordados.

Digital watch (1991) es especialmente interesante por la interacción que la activa: dos proyecciones se solapan, la de la esfera de un reloj y la vista de la sala, ambas tomadas en apariencia a tiempo real, ya que los referentes se encuentran en la sala misma. El movimiento que tiene lugar en el interior de esa esfera queda ralentizado por medio de imágenes fijas que siguen al segundero, mientras que lo que sucede en el resto de la pantalla sucede dentro de la normalidad temporal. El espectador debe primero comprender lo que sucede y después entrar en el juego, experimentando de nuevo cambios de referencia temporal.

Combinando también una doble proyección, Glimpse (2007) juega con la memoria que es visible sólo con un mínimo destello y que, paradójicamente, queda oculta con la luz. Un proyector de diapositivas lleno de diapositivas blancas, impide ver vídeos caseros, salvo en el cambio de una a otro en que, por un momento, éstos son visibles. Esta tecnología ya obsoleta permite problematizar, una vez más cuestiones metacinematográficas, suponiendo un reto para el espectador, que debe permanecer el debido tiempo para comprender la pieza. 

Tras estas obras, Campbell despliega su trabajo con LEDs y con imágenes de muy baja resolución en las que el espectador debe activar un nuevo modo de percibir, tomando distancia y sin significar el detalle. Para el artista, la clave es el movimeinto: sólo así se conciben las obras. La baja potencia eléctrica y el minimalismo, generan piezas que actúan como pequeños dispositivos de reflexión como en Home movies (2011) o en Exploded view (Commuters) (2011) -en portada-, más aún en las piezas que él llama topográficas -en las que juega con una proyección interna sobre una superficie en 3D- y las imágenes fijas en las que conjuga el movimiento de largas secuencias temporales como en  Illuminated Average #1 Hitchcock's Psycho (2000).

Tilted Plane (2011), circuito electrónico adaptado, bombillas

Tilted Plane (2011), circuito electrónico adaptado, bombillas

Las piezas más interesantes son aquellas que logran uno de los objetivos del artista, que es sumergir al espectador en una experiencia. Como señala el comisario, Tilted Plane es, seguramente, la pieza clave de la muestra: unas 300 bombillas parpadeantes dispuestas en una sala en un plano diagonal introducen al espectador en un ambiente extraño pero relajante, completamente envolvente, en el que no importa sino la luz, logrando un juego conceptual y sensorial potente y difícilmente alcanzable. 

A esta instalación inmersiva le acompaña Last day in the beginning of March (2003), en la que 26 bombillas generan un juego de luz débil y parpadeante sobre el suelo que dialoga con el melancólico caer de la lluvia. Las bombillas, conectadas cada una a un circuito que contiene una memoria codificada, parpadean según el ritmo de dicha memoria; Cada una de esas memorias está contenida en una caja fijada a la pared en la que se puede observar el nombre del suceso o evento de un día que corresponde al último en la vida del hermano del artista. De este modo, con una poética de luz y sonido, Campbell ficciona un recuerdo y hace presentes las últimas horas de su hermano. 

Así pues, el artista logra encajar a la perfección los 3 elementos de los que hablábamos antes: luz, tiempo y espacio. El espectador es obligado a experimentarlos, percibirlos y repensarlos, de manera independiente y en su compenetración, a medida que se introduce en esta exposición que combina videoarte, light art y arte electrónico, aplicando sus diferentes posibilidades a reflexiones más o menos conceptuales que constituyen un trabajo riguroso que no se deja llevar por el espectáculo lumínico sino que avanza y cada vez se simplifica más adentrándose en reflexiones más profundas y complejas.