TESLA es el festival de arte sonoro que nos tiene magnetizadas

Allá por 2015 el colectivo Producciones Infames (PI) se propuso activar y visibilizar la escena de la electrónica más experimental de la ciudad de León. Buscó así espacios y tiempos adecuados, dando a luz a un festival muy especial que transita desde el arte sonoro, la música electroacústica, la instalación mutimedia a la más pura electrónica y hasta el techno de la escena de club. Toda una gama de sonidos y experiencias son convocadas en el marco de esta cita que se repite desde entonces.

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El TESLA es un festival abierto que, de manera gratuita para el público y desinteresada para lxs artistas, ofrece un viaje colectivo por la música creada electrónica y digitalmente, así como sus aledaños experimentales: el vídeo, la instalación lumínica, la performance, el vjing…

TESLA tiene, eminentemente, un carácter divulgativo y disfrutón, pero no está exento de un trabajo arduo y muy serio. Son grandes profesionales de las escénicas, la música y las artes visuales quienes componen el equipo de un festival tan pequeño y cálido en temperatura interna como arriesgado y vanguardista hacia afuera.

Las introducciones del Grupo de Teatro El Mayal de la Universidad de León, que conducen cada uno de los tránsitos entre pieza y pieza, así como las presentaciones de los maestros de ceremonias de PI; ponen el cuidado y contrarrestan la dureza de algunas de las propuestas basadas en la pura deconstrucción del sonido. Poco acostumbrado está el público a estos viajes que desnudan el cuerpo de la práctica artística reduciéndola a una práctica conceptual… pero es que tampoco está el público acostumbrado ya ni a bailar y en esto la escena de la electrónica mucho tiene que ofrecer.

Desarrollado en dos jornadas, con cuatro escenarios diferentes y tres partes fundamentales, el festival presentó su cuarta edición tras un año de parón para replantearse y descansar. MUSAC fue la casa elegida para arrancar la experiencia a través de la pieza Transbordo espacial [Música paseada] de Pelayo Fernández Arrizabalaga, incluida en la exposición El giro notacional que se puede disfrutar hasta septiembre de 2019. Cada mes, la obra es activada por los músicos del Ensemble de la Orquesta de Juventudes Musicales de la Universidad de León, que también lo hicieron con ocasión de la apertura de TESLA. También en el marco de la exposición, se desplegó la pieza Menaje, escrita por Carlos Cruz de Castro en 1970 para un grupo de dieciséis intérpretes más un solista, utilizando instrumentos no convencionales: ollas, platos, vasos, cuencos… divididos en dos “secciones” -metal y cristal- que, gracias al Mayal nos deleitaron el oído.

Winden

Winden

Julia del Río

Julia del Río

Los vallisoletanos Winden hicieron su magia atmosférica en un auditorio repleto donde pudimos escuchar de nuevo su “Ensayo sobre la diferencia”. Después fue el turno de Julia del Río, leonesa afincada en Linz, que nos regaló una sesión de sonidos electrónicos deconstruidos, generados analógicamente a partir de ratones de ordenador que, además, se repetían en unas visuales hipnóticas de modelado 3D cuyo movimiento seguía la música. Hasta aquí, la Suite, primer movimiento del TESLA.

La jornada del sábado nos trasladamos al Teatro del Albéitar, un espacio de la Universidad de León situado en el centro de la ciudad, que cuenta con un precioso jardín más que agradable en días primaverales, además de con un salón de actos y salas de exposiciones, entre otros espacios. En este escenario privilegiado, sucedió el Retablo, segundo movimiento, que contenía a su vez sesiones en vivo e intervenciones permanentes.

De las primeras destacamos la actuación del dúo gallego formado por Laura Iturralde y Xavi Núñez: Córvax, cuyas visuales analógicas nos introdujeron en un espacio alternativo a ratos tóxico y a veces acogedor, habitado por seres y texturas que no pertenecen a este planeta.

Córvax

Córvax

Ensemble de Música Electroacústica ∞

Ensemble de Música Electroacústica ∞

Tras ellos actuó el Ensemble de Música Electroacústica ∞, formado por Jorge Carrillo, Honorino García y Miguel Fernández, con un espectáculo en cuadrafonía en el que interpretaron varias piezas con caja de música -bizarradas de culturetas, dirán-, motor -en efecto-, teclado, piano de juguete -sí- y ewi. Este último, fue un descubrimiento en sí mismo: un instrumento de viento electrónico que cuenta con su propio sintetizador. A pesar de ser muy desconocido, fue inventado en los 60, igual que mucha de la música electroacústica aún hoy alejada del gran público y de la que la actuación de este ensemble fue una perfecta muestra.


En cuanto a las piezas permanentes, además de la impecable producción videográfica de Eduardo Fandiño para el festival (Red Sigh, Neglecte e Impasse) y de la instalación escultórica con los diseños de Sonia Pacho, destacamos la propuesta del Colectivo Animal House, formado por Alba González y Daniel Spencer. En su Labyrinth proponían un viaje al más puro antropoceno por un reducido, sonoro y frágil laberinto, activado con el roce de los cuerpos y agitado por la acción de los performers que investigan nuevas formas de colaboración entre la música y la performatividad escénica.

Animal House, Labyrinth
Instalaci%C3%B3n+Tesla+Sonia+Pacho

El tercer movimiento del festival, el Baile, se desarrolló en El Gran Café con dos escenarios: uno para piezas específicas y otro para pinchadas. Allí fue todo movimiento de cuerpos y clausura feliz.

Así fue, a grandes rasgos y sin afán totalizador, el TESLA de León. Un ejemplo del riesgo y de que, una vez más, con mucho esfuerzo y poco apoyo, puede hacerse un festival de pura vanguardia que sea referencia más allá de nuestras fronteras mesetarias. Sólo un pedimos una cosa al TESLA: que se revise desde una perspectiva de género. Sabemos que no es fácil, pero hemos de hacer escuela feminista en la electrónica.