¿Por qué archivar o cartografiar nuestras memorias? Empieza Distrito 11

Son muchos los proyectos últimamente puestos en marcha con el objetivo de clasificar, estudiar y sistematizar territorios físicos y subjetivos. Ahora que empezamos a desarrollar Distrito 11 nos hacemos estas preguntas: ¿Por qué proliferan estos estudios? ¿Cuál puede ser su interés? 

El ejercicio memorístico nunca es baladí: no podemos saber quienes somos si no sabemos quienes fuimos y la falta de memoria generalizada colabora a una especie de olvido que nos hace caer en los mismos errores. Pero, ¿qué es la memoria? La facultad del recuerdo mantiene nuestra identidad amarrada y permite que no nos perdamos como el protagonista de "Memento". ¿Quién soy yo sino lo que he sido? Entender que nuestro pasado es el comentario a pie de página de nuestra identidad es fundamental. 

Más allá de esto, la memoria nos construye como comunidad. No nos une a los otros sino una historia compartida y olvidarla es romper nuestros lazos y transformar las paredes de nuestro recorrido en muros asépticos cuando son en realidad palimpsestos cargados de información. 

América invertida, dibujo de Joaquín Torres García, 1943, Museo Juan Manuel BlanesMontevideo.

Los archivos y cartografías han sido construidos siempre por el poder, convirtiéndose en herramientas poderosas para definir y poner límites a las cosas y las personas.  Cuando Joaquín Torres García realizó su famoso dibujo de "América invertida", no estaba haciendo un simple dibujo estilístico, sino que estaba dando al traste con todo un sistema colonial de pensamiento. Actos como este, suponen un amplio cuestionamiento de cómo se ha escrito la Historia (siempre por los ganadores). 

El interés de realizar mapeos  y archivos colectivos o colaborativos estriba en favorecer la decisión de los protagonistas de las historia que hacen la Historia y que han sido en cambio subalternidades de los múltiples poderes que gobiernan nuestras existencias. Visibilizar y dar voz a las mismas es uno de los retos de la democratización aún en marcha, que ha sido potenciado por la Red, que -bien navegada- favorece la misma. 

Si la realización de archivos y mapas ha estado ligada al saber y la ciencia, el hecho de construirlos desde el amateurismo o/y el arte, implica un desafío a las reglas impuestas por una hegemonía que eclipsa las diversas subjetividades. Todas podemos archivar o mapear, porque todas debemos poder entrar en la decisión de qué existe y qué pasa a la Historia. Contar todas las historias es cosa de todas. 

Algunos ejemplos recientes que nos parecen especialmente significativos son el "Mapeo Emocional del Barrio San José" de Harinera Zaragoza, el de "Los Madriles" de la Federación de Asociaciones Vecinales de Madrid, Intermediae y múltiples colectivos artísticos o "Andalucía Soundscape" de Weekend Proms así como los archivos "Feminismos de León" del MUSAC, Territorio Archivo de Chus Domínguez y la Fundación Cereales Antonino y Cinta o "Matadero Memoria Aural" del Colectivo Soundreaders. 

En ellos destaca la interacción de diversas instituciones culturales y artistas con el territorio y sus habitantes, produciéndose una interesante mediación que abre un diálogo a las vecinas que entran en contacto con la producción cultural contemporánea. Estos proyectos recogen sentimientos frente a razocinios, sonidos frente a imágenes, colectividades contestatarias y subalternidades frente a poderes hegemónicos o cotidianeidades frente a excepcionalidades. 

Empezamos "Distrito 11" con ilusiones renovadas para recordar y visibilidad la Zona Sur de Valladolid, poniendo en diálogo el equipamiento cultural de la zona -el LAVA y el Espacio Joven- con la comunidad circundante e investigamos sus raíces para comprender el estado actual de dichos lugares. "Distrito 11" va a construir una comunidad creativa en torno a un patrimonio industrial y a una zona de la ciudad de Valladolid que estuvo muy deprimida y que hoy pasa muy desapercibida pese a albergar edificios como el Matadero del S.r Colomina i Botí que introdujo la arquitectura racionalista en la ciudad en los años 30, o a complejos como el Cuatro de Marzo, un barrio construido en los años 50 con carácter autónomo para paliar el problema de la vivienda en la ciudad. Los edificios se deben a una distribución urbanística y esta a una serie de procesos sociales que configuran la identidad actual de los barrios. En este caso, la zona que investigamos era un espacio absolutamente periférico e industrial que hoy está perfectamente integrado y que sin embargo ha visto cómo muchos de sus edificios desaparecían en las últimas décadas, perdiendo su carácter propio. 

Entendemos -como Mariló Fernández y Francisco Rubio, que forman parte de La Fundició- que la cultura nos atraviesa, configura nuestra subjetividad y es producida de forma comunitaria. Ponernos en diálogo con esta producción colectiva es hacer mediación desde la base, sin tratar de acercar nada a nadie, sino abriendo puertas, traduciendo y animando el diálogo entre cultura, ciudad, vecinas e institución. Vamos a contar las otras historias con sus protagonistas y vamos a relatar la ciudad, haciendo barrio y tendiendo puentes. 

¡Buen experimento nos espera!  

Archivo Municipal de Valladolid, AM 8-57

Archivo Municipal de Valladolid, AM 8-57