La creación musical en los tiempos de la portabilidad

Mientras hace apenas unos años asistíamos al fenómeno de que los directos de música electrónica se tendieran a hacer solamente con un ordenador y algún controlador MIDI ahora se camina hacia el lado contrario de nuevo. No cabe duda que poder irte de bolo con todo lo que necesitas en una mochila es muy cómodo, no sólo por viajar, si no también porque puedes montar todo tu set en apenas 5 minutos.

Ahora la tendencia está en desterrar al ordenador de los directos. Hay muchos motivos, algunos dicen que no son fiables y en cualquier momento te pueden dejar tirado sin ninguna opción para continuar. Hay también quién argumenta que la gente no cree que esté haciendo nada, que podría estar escondido detrás de esa pantalla mirando el Facebook mientras suelta una sesión completa y nadie notaría la diferencia. También los hay que opinan que las posibilidades de creación in the box (sin salir del ordenador) tiene tantas posibilidades que es fácil ahogarse y acabar por sufrir atascos creativos por lo abrumador de improvisar sobre una cantidad de posibilidades casi infinita.

Sea por el motivo que sea la tendencia vuelve a ser llevar al escenario montones de cacharros conectados entre si con los que poder jugar en directo. Restringiendo las posibilidades fuerzas la imaginación. Pero nadie quiere volver a cargar con grandes y pesadas maletas, la mochila del ordenador es muy cómoda… La solución vino de parte de los fabricantes. Concretamente Korg llevaba ya mucho tiempo obsesionada con la portabilidad (desde el MS-20 de 1978 al más reciente MicroKorg de 2002) antes de lanzar al mercado algunos experimentos que acabarían por marcar una clara tendencia que posteriormente seguirían otras empresas.

En 2007 Korg lanzó el Kaossilator, un sintetizador de frases dinámico con varios cientos de presets, 31 tipos de escalas, secuenciador, arpegiador y tantas otras características habituales otras máquinas, pero es que esta te cabía en la palma de la mano. Podías ir en el metro o el bus haciendo música con ese cacharrín. En 2008 sacarían otro experimento asombroso, el DS10, un sintetizador para la Nintendo DS que marcaría un precedente. Sé que esto a día de hoy no sorprende a nadie, ahora tenemos teléfonos en los que se puede hacer esto y mucho más, pero tened en cuenta que el iPhone se presentaría apenas unos meses después y Android estaba en pañales. Por no mencionar el iPad y el auge de las tablets que no llegaría hasta 2010.

Korg siguió partiendo la pana con otras ideas. En 2010 llevaron la síntesis analógica hasta un tamaño ridículo con el Monotron, un sinte monofónico muy pequeño y muy divertido. A este le seguirían los Monotron DUO y DELAY en 2011 y un hermano mayor llamado Monotribe. En ese mismo año también sacaron el Wavedrum Mini. A día de hoy han rematado esta escalada de experimentos portables con la serie Volca que salió en 2013.

Otra de las empresas que marcó un punto de inflexión fueron los suecos Teenage Engineering con su archipopular OP-1 que se presentó en el NAMM Show de 2011. Era su primer producto comercial. La empresa se había fundado en 2005 y desde entonces habían estado trabajando en este sintetizador que los llevaría, de una pequeña startup (como tanto les gusta llamarlo ahora), a ser una de las empresas de referencia en el entorno de la tecnología musical. ¿Pero por qué lo petaron tanto? A mi forma de ver sus grandes claves eran la sencillez, la versatilidad y un diseño muy cuidado, además de un sonido de gran calidad por supuesto. El hardware a día de hoy no ha sido actualizado (y tampoco le hace falta) pero el firmware si, y se han añadido un montón de nuevas funciones que lo hace cada vez más atractivo.

Este año Teenage Engineering lo han vuelto a hacer. Han presentado tres pequeños aparatos del tamaño de una calculadora de bolsillo con un sonido realmente bueno y un diseño en el que han dejado “las tripas fuera”. PO12 es una caja de ritmos, PO14 es un sinte de bajos y PO16 sintetizador de uso más general.

Creo que es de rigor mencionar a Arturia con su MiniBrute de 2012 y MicroBrute en 2013. Dos sintetizadores analógicos con un sonido realmente bueno que también han supuesto un cambio de tendencia entre los fabricantes, pues es un gran producto a un precio muy asequible. Arturia también tiene otro empeño diferente y es que también ha insistido mucho en los controladores MIDI y en su versatilidad. Precisamente por eso en productos como BeatStep y BeatStep Pro han añadido entradas y salidas CV además de conectores MIDI DIN de 5 puntas y USB.

Los controladores y la portabilidad son un tema demasiado amplio para este post, incluso para este y otros 3 más, así que dejaremos este tema de lado. Pero no quiero cerrar sin recordar el elemento que más ha revolucionado la portabilidad y la creación musical "on the go" que no es otro que el iPad. Es verdad que las tabletas con otros OS también están ahí pero es innegable que la cantidad de apps de creación musical que hay disponibles para iPad e iPhone es verdaderamente increíble. Y no solo por su cantidad si no por su calidad. Korg, una vez más, dispone de una App llamada Gadget que es realmente un estudio completo, además de iKaossilator, una recreación virtual del hardware, entre muchas otras. Moog tiene algunos sintetizadores y efectos muy buenos como Animoog y Filtatron. Arturia también tiene sintetizadores como iMini, iSEM y iProphet. Controladores revolucionarios como Lemur, heredero del desaparecido controlador físico de JazzMutant, o la española Condctr para controlar Ableton Live.

Hay muchas otras cosas más que hoy se quedan fuera de este post pero que seguramente serán objeto de otro más adelante, así que permaneced atentos.