La exposición de Distrito 11: cómo materializar la memoria vecinal

Durante el mes de febrero se ha podido ver en el Espacio Joven de Valladolid la pequeña muestra autogestionada que hemos preparado como conclusión y verdadero punto y final de la primera fase del Distrito 11 que comenzamos hace ya un año. Ha sido un camino largo y muy rico hasta aquí: encuentros con la Asociación de Vecinos, presentaciones en Madrid, Soria y Valladolid, las reuniones semanales, las visitas al archivo, entrevistas, trabajo a deshoras, publicación de artículos, más trabajo y mucho cariño han sido nuestros ingredientes principales.

Como todo lo que hemos hecho hasta ahora, quisimos mostrar nuestro trabajo para hacer partícipe a la comunidad de nuestros avances, visibilizar nuestra investigación e invitar a la participación a los y las visitantes. No en vano, tras la clausura ya nos han escrito enviándonos nueva documentación sobre el Barrio de la Rubia en los años noventa y hemos incluido un item en la línea de tiempo. Recuerda que tú también puedes hacerlo si quieres liberar imágenes del entorno del Antiguo Matadero escribiéndonos a coordinacion@bitlav.org.

No nos fue difícil diseñar colectivamente una exposición que habíamos imaginado varias veces; sí lo fue en cambio realizar la selección del archivo que íbamos a mostrar frente al que iba a quedar más oculto. ¿Cómo elegir un recuerdo sobre otro? Entre Chucho Nieto, Joaquín Posac, Tania Ballesteros, Teresa Antoraz, Héctor Calvo, Ana Medina, Raúl Aguado y los coordinadores del bit:LAV, generamos un display expositivo para poder mostrar lo más significativo o aquello que nos había afectado más, mezclando diversos documentos y tipos de registro. Para ello, pensamos de forma orgánica y formamos una especie de atlas de imágenes y objetos que nos habían acompañado.

Nuestro interés no era tan sólo mostrar imágenes recopiladas sobre la Zona Sur, sino también mostrar nuestro propio proceso de trabajo colectivo y la afectividad que hemos desplegado con la comunidad de la zona y con otros profesionales de la educación y la arquitectura.

Así pues, decidimos mostrar, por un lado, la BSO diseñada por Joaquín a partir de grabaciones de campo; así como, por supuesto, el vídeo de las entrevistas a los y las vecinas, algunos comerciantes, uno de los responsables del Espacio Joven, un ex-trabajador del Matadero y el arquitecto que realizó la obra de renovación del complejo: Carmen Lozano, Carlos Martín, Eduardo Carazo, José Manuel Ferrero, Dominica Morago, Antonia Delgado, Cleto F. Comínguez, Carlos de Miguel García y Diego Hernández .

Los planos del Antiguo Matadero estaban también presentes en la sala: tanto el correspondiente a la primera propuesta que ganara el concurso en los años 30, como uno que reflejaba algunos de los cambios y obras realizadas en los 80, ya próximo al cierre. Además, incluimos una pieza especialmente significativa para nosotras: la publicación que regaló el que fuera director del Matadero a sus trabajadores en el momento del cierre, que nos proporcionó Cleto F. Domínguez Vidal y del que hicimos una copia para consulta. 

Las tres fórmulas que pensamos para mostrar de un modo original y coherente el trabajo consistieron en una nube de imágenes, una línea del tiempo y un cuaderno de recuerdos. Para los dos primeros utilizamos como hilo conductor (literal) el típico cordón bicolor con que se atan los chorizos que combina hebras verdes, azules o rojas con blancas. La nube de imágenes se articulaba en torno a 3 ideas que daban su nombre a la muestra: Nexos, Procesos y Memorias. En torno a esos conceptos agrupamos imágenes, bocetos, anotaciones, elementos como un mandil o la acreditación a uno de los encuentros que asistimos, etc. Por otro lado, la línea de tiempo recogía la versión digital, situando los años e identificando los momentos con las señalizaciones de las carnicerías de antaño y que despertaron muchos recuerdos entre los y las asistentes con que coincidimos.  Finalmente, el citado cuaderno consistió en la propuesta para liberar recuerdos de la comunidad a través de sus propias anotaciones, dejando abierto el proceso y haciendo de la propia muestra un receptáculo afectivo. 

De este modo, con una propuesta muy sencilla y adaptándonos a nuestros escasos recursos hemos podido mostrar el trabajo realizado, así como hemos dejado intuir el proceso afectivo que se ha desarrollado no solo en el grupo sino con muchas otras personas que nos han acompañado. 

Desde coordinación agradecemos a todas ellas su participación, así como a las personas que nos acompañaron en la inauguración; pero también al equipo que es ya familia, al Espacio Joven y a Marta Fraile por las fotografías que acompañan este post.

Sólo resta un cabo suelto por aquí, la próxima publicación de un artículo en torno al proceso de mediación que hemos llevado a cabo en el #10 de la Revista Memòria Viva de la Universidad Jaume I de Castellón y que acompaña al capítulo ya publicado en el volumen sobre pedagogía y patrimonio de la editorial Verdelís editado a propósito del congreso EPAC. En cuanto lo tengamos en nuestras manos os lo compartiremos.