Dual Club, el festival intermedia de Burgos que nos hizo sudar

Un laboratorio de investigación y creación digital en permanente cuestionamiento y experimentación como es bit:LAV, está profundamente interesado en las artes mixtas, lo diferente, lo raro…. Por eso no podíamos faltar a la cita que desde hace ya seis ediciones el Espacio Tangente (Centro de Creación Contemporánea y pensamiento libre) celebra en Burgos: el DUAL CLUB, Festival Intermedia.

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Con un formato que transita entre el festival de arte digital y música electrónica y la cultura de club, o como lo describen ellas, “un proyecto con la intención de explorar la dualidad contemporánea, no sólo desde la perspectiva dicotómica, sino como representación del diálogo, la conversación y la sugerencia”, DUAL CLUB es una oferta cultural no convencional basada en el intercambio. ¿Cómo no íbamos a acercarnos?

Las propuestas artísticas en directo del festival, entremezclan disciplinas como el sonido, el vídeo, la performance y el arte digital, profundizando en las nuevas posibilidades que las tecnologías nos permiten. Por eso es intermedia. El resultado es un proceso de colaboración que produce un lenguaje añadido que surge de la fusión. Establece relaciones entre diferentes artistas, identifica modos de operar y los mezcla, poniendo al descubierto las relaciones entre ellos con el objetivo de crear uno nuevo. La esencia del DUAL CLUB es la experimentación e improvisación conjunta. Lo que allí sucede suma el valor de lo efímero y lo único. Por allí ha pasado la electrónica experimental, el noise, la electroacústica, el trap, el hip hop y el ambient entre otros. Además de los conciertos, cuenta con instalaciones artísticas, pinchadas con visuales y pop-ups con ropa y arte. Un festival en toda regla.

La sexta edición se celebró el pasado 8 y 9 de febrero de 2019.  De ella destacamos el directo de Ojo Último y su performance OULCH, un trabajo que propone con el colectivo escénico SUGA para su nuevo álbum y que sentimos como una acogida con los brazos abiertos. Con visuales un tanto naifs, basadas eminentemente en la sucesión de emojis, su lenguaje millenial fue acompañado por un escenario psicodélico de hinchables y disfraces surrealistas plastiqueros. Todo acompasado por una música electrónica envolvente para bailar y jugar con bases ochenteras. Mezcla de robots, Benidorm, boxeo, gatetes y galaxias lejanas.

De Oulch pasamos a un concierto de electrónica con visuales en busca de nuevos paradigmas sonoros con Lenticular Clouds. Música más concentrada y atmosférica con guitarra electrónica y masas informes mutantes de diseño digital. Tras su actuación fue el turno de la improvisación, espectáculo en directo cuyos resultados inesperados interesan especialmente a la organización: las creaciones más o menos arriesgadas suponen un sumatorio rico en matices que cuentan con ya adaptaciones ya pura fluidez entre los dúos.

En el tercer bolo ambos artistas se enfrentan a una improvisación, crearán un espectáculo en directo y nunca se volverá a presenciar. Esta es la parte novedosa y quizá más interesante del festival con respecto al resto de festivales, ya que no se repetirá nunca más, es original del Dual Club y no dejan de sorprendernos.  

Para finalizar el día de festi, lo bailamos todo en el mismo Espacio Tangente con la pinchada de Manobanana y Manol€an + las visuales de Snisie perro bueno y Marta Valverde, cuyo trabajo de foundfootage destacamos especialmente. Damos gracias por la presencia del temarraco “Molecular” de Erik Urano en aquella pinchada.

Cortesía de DUALCLUB

Cortesía de DUALCLUB

Nos sorprende la instalación artística de Kropki y Judith Adataberna: una superposición de capas de imagen en un cuarto oscuro que cuestionan nuestro modo de relación con la naturaleza en un formato inmersivo cual videojuego. “Nature go!” explora nuestra desconexión y desconocimiento de lo natural a través de un yo virtual al que cada vez estamos más acostumbradas.

Tras el bolo de sábado noche de Discknocked & Copenhagen films, con una electrónica densa con texturas envolventes y techno hipnótico, llegó uno de los grandes descubrimientos del festival, que -por cierto- atrajo a la juventud. Cálido Lehamo y Kid Cala nos regalaron un concierto de trap oscuro y las visuales de Y.U.R.S.S incidieron en el discurso combativo. Hubo enfado, sinceridad y hastío en lo que nos compartió el canario encapuchado que transitaba por la calle de su pasado y su presente: desde el patio del colegio hasta Tangente. Su particular “alegría de vivir”.

Cerramos el festival con pinchadas y bailes y más sudor en La Casa de las Musas con una noche dual  en todos los sentidos: dos ambientes y ambos con dj y vj. Wise + Kid Cala + Charnega + Dj Wein nos invitaron lo mismo a una muy bailable electro-cumbia como a una sesión mucho más experimental y underground: desde el dembow hasta el funk, del hiphop al folclore. En ambos ambientes experimentamos una liberación de los cuerpos brutal y contagiosa. Gracias por esto también.

DUAL CLUB demuestra que la meseta no es desierto y que lo local puede maridar muy bien con lo externo, pero también que se puede perrear y ser vanguardia. DUAL se atreve a mezclar estilos, escenas, gentes, públicos y espacios. Es una apuesta por las visuales y por propuestas que no son mainstream, incluso a nivel de diseño y merchandising. El DUAL petó nuestras cabezas.

Gracias por el riesgo y la conversación.