Corvax y Oasis en el Festival Luz y Vanguardias

Un año más nos acercamos al Festival de Luz y Vanguardias con una propuesta basada en la luz y las visuales en diálogo con la música electrónica.

El festival -promovido por Iberdrola y el Ayuntamiento de la ciudad- está centrado en la luz como elemento visual y escultórico, proyectada sobre algunos de los espacios patrimoniales de la ciudad como la Plaza Anaya, la Catedral, el Ayuntamiento, la fachada de la Universidad, el Palacio de Monterrey… y este año también el río Tormes desde el puente Enrique Estevan. El festival cuenta con una sección oficial que incluye un comisariado de Lorena Martínez de Corral -en las dos últimas ediciones-, una recopilación de trabajos de estudiantes de Bellas Artes de la ciudad y un concurso de mapping.

Además, el festival cuenta con una sección OFF: +LUZ congrega propuestas de otros diversos espacios culturales como el Museo de la Automoción, el Espacio Nuca o el Centro de artes Da2 Domus Artium 2002. Es en este último en el que desde bit:LAV invitamos a los Corvax y a Paloma Peñarrubia & Iró Vasalou a presentar sus trabajos.

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Corvax son Xavi Núñez en los sonoro y Laura Iturralde a las visuales. Podemos describir su trabajo como una apuesta por lo analógico desde una experimentación con los materiales que nos abren la puerta a un viaje lírico. Y es que Laura, lo mismo trabaja con transparencias, que con láseres, imagen y ferrofluidos o polvo de hierro. El espectáculo de Corvax es un cuento por capítulos que va desde el revival ochentero a lo Stranger Things y pasando por el inevitable E.T., a la creación de nuevos personajes de ciencia ficción como un bicho peludo que late y está vivo pese al desastre o la oscura propuesta misma del barcelonés Intersigno. Pero su relato es esperanzador: en él late la vida, que es posible tras la hecatombe.

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Oasis es un trabajo sonoro, visual y escultórico de Paloma Peñarrubia y la bailarina Iró Vasalou. Entre ambas, conectadas por un micro como hilo umbilical, crearon un espacio de intimidad en que nos vimos todas cuestionadas. La búsqueda de sí y del otro y la exploración del cuerpo articuló la danza de Iró acompañada con la música de Paloma que nos llevó por la música tradicional griega, algunos clásicos y un ambiente sonoro ideal para esa comunión que se dio en la sala más espectacular del centro de arte. Gracias por el oasis.

Y gracias, por enésima vez -y no nos cansamos- al equipo del Da2 por sus atenciones y cuidados. Siempre es un placer.

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