Sesión VI

La VI sesión comenzó con una estupenda improvisación sobre italodisco de Joaquín Posac -uno de nuestros investigadores del laboratorio-. El italodisco es un derivado de la música disco que surgió a finales de los '70 en Italia apoyado únicamente en herramientas electrónicas como los sintetizadores o los vocoders y protagonizó una fama desorbitada especialmente en los '80. 

El término proviene de un megamix italiano de música electrónica en el que se mezclaban varias canciones con diferentes efectos. Antes de él, tan sólo podemos hablar de "baile electrónico" o "disco dance" pero con el término el estilo se definió y, al mismo tiempo, se abrió a la fusión que desde los '80 se ha impuesto en la electrónica y en la música popular en general y que en España derivó en ejemplos como este de Azuquita.

Uno de los grandes nombres del italodisco es Giorgio Moroder, un productor italiano que abrió la puerta al techno y que acabó encontrando absoluto éxito en Hollywood con bandas sonoras. Tanta era la pasta que compró los derechos de "Metrópolis", la coloreó y le puso una banda sonora que vaya usted a saber...

De Baccara a Baltimora se pueden comprobar los cambios esenciales de los que hablamos. 

En España, se introdujo paulatinamente, pero no fue hasta que se desarrolló el trabajo de visionarios como Mike Platinas cuando se alcanzó el éxito de los megamixes y con ellos del italodisco. Así pues, fue en 1985 cuando Platinas elaboró el "Max Mix" que publicó Max Music como mezcla de canciones de italodisco, suponiendo la revolución del mundo de la mezcla en nuestro país.

Posac, tras esta introducción, estableció un jugoso tema de debate en torno a la figura del dj hoy y el mundo de la mezcla tras la aparición de las herramientas digitales e internet. ¿Qué significa pinchar hoy? ¿Cuánto hay de automático? No son pocos los detractores de la utilización de herramientas digitales dadas las facilidades que aportan y el mal uso consecuente que muchos han hecho de ellas -véase "pinchar" con una lista de Spotify-.

La conclusión fue doble: pinchar sin improvisar carece de sentido o al menos devalúa la actividad y, por otro lado, hay que resituar la figura del dj donde le corresponde. No es el maestro de ceremonias fruto del marketing del que todos hemos oído hablar, ni es tampoco una figura sin sentido, a pesar de la actual accesibilidad a la música vía internet. 

Tras estas reflexiones continuamos con el trabajo del laboratorio, matizando las propuestas hasta ahora expuestas y centrando el trabajo en unas concretas que empezaremos a desarrollar en Enero. Se han escogido dos líneas de trabajo finalmente, ambas con una reflexión sobre el barrio evidente. vamos a establecer dispositivos de interacción que se comuniquen con otros dispuestos en el centro de la ciudad, sin perder de vista el lema "los barrios construyen ciudad". Por otro lado, vamos a realizar un proyecto de mapping pensando el muro que supone la vía del tren por un lado y los edificios abandonados de la zona por otro. El primer proyecto, en principio, será replicable en todos los lugares que deseemos. El segundo tendrá una carga de contenido visual más apegada a una zona concreta de la que queramos hablar. 

Finalizamos la sesión repensando los láseres en una ciudad de niebla como Valladolid... y a alguno le vino a la cabeza esta extraordinaria pieza de Robert Henke con la que os obsequiamos aquí.