Sesión VIII

La charla del pasado sábado 10, arranque del año cacharrero, correspondió a Marta, coordinadora del bit:LAV, y versó sobre el  ciberfeminismo. 

Para empezar, planteó la complicada cuestión de qué entendemos por feminismo, pregunta ante la cual ya surgieron las primeras complicaciones: el feminismo entendido como algo equivalente pero de signo contrario al machismo. Complicaciones que vinieron acompañadas de afirmaciones como: el feminismo es algo que necesitaremos en tanto en cuanto siga habiendo desigualdades. 

Tras dar la palabra al grupo y comenzar la reflexión en común, se planteó la relación inherente de ciberfeminismo y postfeminismo, como evolución desde el feminismo de la igualdad y el de la diferencia. Sólo pensando en un feminismo que ya no busca poner a la mujer "a la altura" del hombre, ni destacar la feminidad (sea lo que sea esto) sino romper con los roles de género y hasta de sexo (como afirma Judith Butler), podemos entender el nacimiento y el sentido del ciberfeminismo. Más aún entendida en la relación del ciborg con la teoría queer y su concepción performativa de las identidades. 

En un tiempo (años 90) en el que Internet aún se comprendía como un nuevo espacio autónomo para la libertad absolutamente independiente de discursos de poder y estereotipos gracias a la interface mediadora -como una Zona Temporalmente Autónoma (TAZ)-, la identidad de género buscó su deconstrucción a través de diferentes iniciativas creativas. Y lo hizo de la mano de de innovadores planteamientos que dieron a luz al netart, como demuestra la pieza mi chico volvió de la guerra (1996) de Olia Lialina. Así, el ciberfeminismo nació de la mano de las ideas de Donna Haraway -autora de Manifiesto Ciborg (1984)- o Sadie Plant -Zeros + Unos. Mujer Digital y Nueva Tecnocultura (1997)-, dando a luz a proyectos como los de las VNS Matrix autoras del primer manifiesto ciberfeminista: Manifiesto de la Zorra Mutante (1990). No será hasta 1997 cuando estas prácticas sean aceptadas por la institución-arte, debido a un proyecto de The Critical Art Ensemble realizado en la Documenta X de Kassel: la Primera Internacional Ciberfeminista. 

El problema es que, con los años, hemos podido comprobar que, en efecto, Internet no es lo que parecía. Esa TAZ es más temporal de lo que quisimos creer y, si bien se pueden aún crear espacios autónomos por medio de diversas técnicas; no podemos olvidar que Internet es un espacio más del heteropatriarcado y del capitalismo tardío. Nuevas normativizaciones para la identidad se suceden en la red, especialmente con la irrupción de las redes sociales. Para evitar esto, hay que repensar la relación de la mujer con la tecnología. Esta es la propuesta de Remedios Zafra, para quien lo femenino siempre ha sido asociado a lo doméstico, a trabajos de interior y de repetición, frente a una masculinidad de exterior, de creatividad y de innovación. La mujer debe ser prosumer: creadora empoderada, productora y no sólo consumidora pasiva. Debe convertirse en una (h)ada: entre lo pusyriot y lo ciborg, pero muy lejos de esas figuras aladas.

Hoy, en base a este empoderamiento, se suceden las actividades que dan voz a la mujer, sirviéndose de la Red como de  herramientas de visibilización y creación de comunidad más allá de lo físico pero con un aporte no virtual muy importante. En PostOp y Yes we fuck se investigan sexualidades diversas y colectivos como Quimera Rosa desarrollan laboratorio de experimentación de identidad, sexo y tecnología, como en este body as sensorial interface. Otras iniciativas exploran más bien lacuestión del empoderamiento de la mujer en cuanto al uso de la tecnología, como en el caso de Donestech o el proyecto Culinaria Hacker

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Tras la charla, renombramos los proyectos -ahora 0000 y 0001- y pusimos en marcha la comunidad y acordamos mantenerla pública. 

A continuación Marta nos habló de algunas de sus investigaciones del fondo del Archivo Municipal de Valladolid, como imágenes de la vía, de la construcción de la estación del Norte, documentación de la Azucarera, del Antiguo Matadero, etc. que nos hicieron pensar en cómo introducirlos en nuestros proyectos no sin que nos asaltara la duda sobre los derechos y la protección que  cubre a todo este tipo de documentación a pesar de ser "pública". También en el Museo Provincial de Valladolid hay documentación fotográfica interesante de principios de siglo XX y de finales del XIX, así como objetos relacionados con la vía del tren. Todo ello lo estudiaremos y pensaremos cómo utilizarlo en nuestros proyectos. 

Planteamos también la pertinencia de visibilizar de algún modo los restos franquistas que pueblan nuestra ciudad desde el Cerro San Cristóbal hasta el Barrio del 4 de marzo o la Calle Primo de Rivera. 

Por otro lado hablamos también de la relación del barrio de las Delicias y la vía, un barrio que nació bajo las alas de los Talleres de Renfe que pretendemos visitar antes de la ejecución del Plan Rogers. Mencionamos el recientemente publicado Barrio de las Delicias de Luis de Frutos que podría servirnos de buena documentación. 

En relación con esto planteamos también la pertinencia de mantener un hashtag como #2ciudades, con el cual colgar en RRSS y especialmente en Instagram imágenes de la vía y su vinculación con la ciudad y el día a día. 

Vista aérea de los talleres de Renfe. J. M. Lostau para El Mundo 2011

Vista aérea de los talleres de Renfe. J. M. Lostau para El Mundo 2011

Más allá de la vía que aún perdura, Alberto recordó la abandonada vía de Ariza, el tren burra -y la estación de San Bernardo- y el tranvía. También hablamos de la también desaparecida vía que supuestamente salía de la estación por la calle Recondo. Nos servimos de googlemaps para visualizar todos los lugares hoy irreconocibles y acudimos a blogs como Vallisoletum para conocer más el Valladolid desaparecido. 

Finalmente, acabamos la sesión con dos famosos vídeos para los vallisoletanos que nos hacen releer nuestra historia y que seguramente servirán para nuestros proyectos.